viernes, 5 de octubre de 2012

Repugnancia


La polémica que se está creando alrededor del 25-S me repugna hasta el infinito. Unos y otros han pasado de hablar de una manifestación a comentar con morbo y odio lo malos que son los "otros". Parece que lo importante no es lo que se intentase trasmitir o dar a entender ese día, sino que lo que prima es saber quién fue el bestia, el macabro.

Me repugna que para una manifestación así se pongan 1400 policías antidisturbios, como si en vez de gente fuese a ir la estampida de Jumanji.

Me repugna que de las miles y miles de personas que estábamos allí -porque NO, NO ÉRAMOS 6.000 - para algunos sectores de la sociedad y ciertos medios informativos no exista nadie más que los cien o doscientos que iban a manifestarse violentamente. Porque violentos los hay en todos los sectores y ellos lo hacen por su cuenta y riesgo, es su vida y no me meto, pero me jode infinitamente que a mi y a muchos otros me metan gratuitamente en ese saco, como si mi hobbie de los viernes fuese quemar contenedores y planificar golpes de estado.

Me repugna que una vez pasada la manifestación todo el mundo hable de lo bestia que fue, de lo cerca que estuvo de que le detuviesen, de su cámara rota, del porrazo que se llevó. De que van a volver a ir, como si eso nos hiciera mejores, o héroes.

Me repugna ver a supuestos periodistas, como María López de Telemadrid, alimentando en un in-for-ma-ti-vo (que alguien le explique a esta mujer lo que significa objetividad y lo que significa manipulación) las ansias de carnaza que tiene alguna gente, que parece dispuesta a ver a la gente de esa manifestación como el anticristo.

Pero lo que más me repugna de todo es ver a la señora Cifuentes hablando de reformar el derecho a manifestación dando excusas baratas del estilo de "Es que no puede ser que en un mismo día haya diez manifestaciones distintas en Madrid." Señora, si hay tanta manifestación será porque la gente tiene motivos para convocarlas. Sé que su posición no le permite ser sincera, pero venga ya, la única razón por la que le gustaría que tocasen esa ley es porque les beneficia que no molestemos.

En fin, no creo que diga nada nuevo y ya se me ha pasado un poco el enfado. Al fin y al cabo mientras despotricamos sobre lo malos que son todos los demás, los verdaderos problemas siguen, y sin ser solucionados. Fin.