jueves, 27 de octubre de 2011

Tu, Yo

-"Después de algún tiempo, Dios puso a prueba la fe de Abraham. Lo llamó por su nombre y el contestó:
   --Aquí estoy.
   Y Dios le dijo:
   --Toma a Isaac, tu único hijo, al que tanto amas, y vete a la tierra de Moriah. Una vez allá, ofrécelo en holocausto sobre el cerro que yo te señalaré." Bien, ¿alguno sabe decirme algo acerca de este pasaje?
-Es la prueba de fe de Abraham, de su devoción a Dios.
-Daniel, ¿quieres añadir algo, como siempre?
-No es la prueba de la fe de Abraham sino del poder de Dios. Dios dice: "¿Ves lo poderoso que soy? Puedo obligarte a hacer lo que yo quiera por estúpido que sea, incluso matar a tu propio hijo, porque Yo lo soy todo, y tú no eres nada."

Si a alguien le interesa leer el texto que se cita ahí arriba, puede hacerlo aquí.
Si a alguien le interesa ver la película de la que he sacado esta escena, que vea "El creyente".

jueves, 13 de octubre de 2011

sábado, 1 de octubre de 2011

Los demonios...

"Aquella mañana nos encontramos la cama de Marina vacía, sin sábanas. no había ni rastro de la catedral de madera ni de sus cosas. [...] La noche anterior, apenas un par de horas después de que nos hubiésemos ido, Marina había sufrido una insuficiencia respiratoria y su corazón había estado parado durante treinta y cuatro segundos. La habían reanimado y ahora estaba en la unidad de vigilancia intensiva, inconsciente. Su estado era estable y Rojas confiaba en que pudiese salir de la unidad en menos de veinticuatro horas, aunque no nos quería infundir falsas esperanzas. [...]
-¿Puedo ver a mi hija? -preguntó Germán.
Rojas personalmente nos acompañó a la UVI. Marina estaba atrapada en una burbuja de tubos y máquinas de acerco más monstruosa y más real que cualquiera de las invenciones de Mijail Kolvenik. Yacía como un simple pedazo de carne al amparo de magias de latón. Y entonces vi el verdadero rostro del demonio que atormentaba a Kolvenik y comprendí su locura.
Recuerdo que Germán rompió a llorar y que una fuerza incontrolable me sacó de aquel lugar. Corrí y corrí sin aliento hasta llegar a unas ruidosas calles repletas de rostros anónimos que ignoraban mi sufrimiento. Vi en torno a mí un mundo al que nada le importaba la suerte de Marina. Un universo en el que su vida era una simple gota de agua entre las olas."

Carlos Ruiz Zafón. Marina.